22/4/14

Pedro Abelardo



                  Pedro Abelardo

Pedro Abelardo
 Filósofo y teólogo francés



Nació en 1079 en Le PalletNantes (Comuna francesa) en el seno de una rica familia.

Se traslada a Loches donde cursó estudios con el filósofo francés Roscelino y posteriormente en París con Guillermo de Champeaux. Se inicia como maestro en Melun, y en 1108 se traslada a París.

En el año 1117 fue tutor de Eloísa, sobrina de Fulbert, canónigo de la catedral de Notre Dame en París. Se enamoraron, y tuvieron un hijo a quien pusieron de nombre Astrolabio. Se casaron en secreto y Eloísa toma los votos sagrados en la abadía benedictina de Saint-Argenteuil. Su tío Fulbert enfurecido por la relación decidió que Abelardo tenía que abandonar a Eloísa en la abadía y castrarse. Entró en la abadía de Saint-Denis-en-France.
Su primera obra publicada es un tratado sobre la Trinidad (1121), que fue condenada y quemada por un concilio católico de Soissons en ese mismo año. Es obligado a dejar Saint-Denis-en-France y funda una capilla en Nogent-sur-Seine. En 1125 fue elegido abad del monasterio de Saint-Gildas-de-Rhuis, donde escribió su autobiográfica Historia Calamitatum (Historia de mis desventuras, 1132).
Por entonces comienza su relación epistolar con Eloísa, cartas que han llegado a ser clásicos de la correspondencia romántica. En la escuela que estableció en París, se educaron un Papa (Celestino II), diecinueve Cardenales, más de cincuenta Obispos y Arzobispos franceses, ingleses y alemanes.
En 1140 san Bernardo de Claraval, considera que sus métodos dialécticos son poco respetuosos con los dogmas de la fe, convenció al concilio católico reunido en Sens, y al papa Inocencio II, de condenarlo por sus escritos. De viaje a Roma para apelar contra la condena, aceptó la hospitalidad de Pedro el Venerable, abad de Cluny, y permaneció allí durante meses.
Pedro Abelardo falleció el 21 de abril de 1142 en un priorato cluniacense cerca de Chalon-sur-Saône.
Su cuerpo fue llevado a la Paraclete; cuando Eloísa murió en 1164 fue enterrada junto a él. En 1817 ambos cuerpos fueron trasladados a una tumba común en el cementerio de Père Lachaise, en París. 

Pedro Abelardo -o Pierre Abélard- es considerado como uno de los grandes pensadores de su época, maestro de la dialéctica y la lógica.
Además, destacó como poeta y escritor, aunque su verdadera pasión era la elocuencia y la discusión. Su obra epistolar dirigida a su amada Eloísa es uno de los grandes testimonios medievales, recuperado durante el romanticismo.
Pedro Abelardo fue un extraordiario docente de gran fama aunque su relación con Eloísa y sus posturas religiosas y políticas le crearon numerosos enemigos y acabó siendo acusado de herejía, condenado al silencio y retirado en un monasterio.



Obras

Cartas de Abelardo y Eloísa (2007)
Historia calamitatum  (1996)
Conócete a ti mismo  (1990)
Dialogo entre un filósofo, un judío y un cristiano (1998)


El pensamiento de Pedro Abelardo


La duda y las reglas de la investigación

Abelardo se preocupa por llegar al conocimiento de la verdad. Para esto enuncia el siguiente principio: “La investigación se emprende con el estímulo de la duda, y por medio de la investigación se llega al conocimiento de la verdad”. Esta fórmula general esclarece el carácter problemático del pensamiento, tanto filosófico como teológico. La duda para Pedro Abelardo no es más que el punto de partida: no es obstaculizada sino un camino hacia la investigación. Pero se trata de una duda metódica, mediante la cual hay que someter el texto examinado de un filósofo, de un padre de la Iglesia o de la escritura a un control crítico o permanente.

Abelardo encuentra tres reglas para hacer una investigación, mediante la cual se puede llegar al conocimiento. La primera regla prescribe un análisis del significado de los términos de un texto, con todas sus implicaciones histórico-lingüísticas. Aparte de eso, Abelardo sostiene que “el entendimiento de un texto puede verse obstaculizado por el uso desacostumbrado de un término. La segunda regla prescribe la comprobación de la autenticidad del escrito tanto en lo que concierne al autor como en las eventuales corrupciones e interpolaciones textuales. Y La tercera regla indica que el examen crítico de los textos dudosos se lleve a cabo haciendo referencia a los textos auténticos como elementos de comparación y se tengan en cuenta las eventuales retracciones y correcciones.

Abelardo invita a no renunciar jamás a la investigación crítica, sin embargo no vacila en subrayar los límites de nuestra mente para entender con plenitud las enseñanzas de los padres o de la Biblia.

La dialéctica y sus funciones

Abelardo distingue la dialéctica tanto de la pura habilidad discursiva como de la sofística, que constituyen una degeneración de aquella, porque pretenden explicarlo todo mediante razonamientos deficientes que incluso se puede convertir en aborrecible para los monasterios y la autoridad de la Iglesia. Pero aparte de eso la dialéctica se identifica con la lógica clásica; y por ello la dialéctica ayuda a distinguir lo verdadero de lo falso.

No seremos capaces de rechazar a los herejes, si no sabemos refutar sus objeciones y triunfe la verdad sobre sus falsas doctrinas dice Abelardo. La dialéctica supone y exige el análisis de los términos del lenguaje, cuya función y significado determina. Una de las funciones primordiales de la dialéctica consiste en el control del nexo semántico entre los términos del discurso y la realidad designada. En este contexto Abelardo se ocupó del problema de los universales.

Quien crea en la radical objetividad de los universales confunde la realidad singular, y por lo tanto, carece de control sobre sus afirmaciones. Asimismo, el que cree en los términos universales no les corresponde ninguna clase de realidad, se ve aquejado de un empirismo fragmentario, incapaz de superar la fase puramente descriptiva de la realidad. Por eso Abelardo adopta un empirismo crítico según el cual “El universal es un concepto o un discurso mental, expresado a través de un enunciado, discurso oral, que tiene su origen en un proceso abstractivo realizado por el entendimiento que, genera intelección de las cosas y que en instituciones ha sido vinculado con la función de significar el status común de una pluralidad de sujetos. Por lo tanto, los universales no son conceptos vanos y falsos o fórmulas verbales vacías sino categorías lógico-lingüísticas válidas, que median entre el mundo del pensamiento y el mundo del ser.

La “ratio” y su papel en la teología

Al cultivar la dialéctica, Abelardo ha querido cultivar la ratio. La dialéctica es una especie de instrumento o lugar de la conciencia crítica acerca de tesis o de enunciados que no se acogen debido sólo a la autoridad del que los propone, sino también basándose en una toma de conciencia de su contenido y de los argumentos aducidos en su favor.

La razón dialéctica es la razón crítica o razón que se interroga continuamente o razón en cuanto búsqueda. Para Abelardo, entre el pensamiento humano y el Logos divino se coloca la ratio crítica. El objetivo de Abelardo es proponer algo verosímil, accesible a la razón humana y no contrario a la sagrada escritura. Por tanto, el perfeccionamiento de la razón finaliza en lo verosímil del razonamiento de divinis, pretendiendo llegar a un conocimiento aproximativo análogo, sin aspirar para nada agotar su contenido.

A pesar de ser consciente de la limitaciones de la razón, Abelardo considera necesaria la indagación crítico racional para ser que los enunciados cristianos se vuelvan accesibles de algún modo a la razón humana y para que en ningún caso sean considerados como absurdos. Después de esto dice que la ratio resulta indispensable para la inteligibilidad, pero no para la comprensión de las verdades cristianas. El intelligere es una acción conjunta de la ratio y de la fides, mientras que el comprehenderé es un don de Dios que concede a los hombres dóciles a su gracia.

Los principios fundamentales de la ética

Abelardo también se ocupa de la ética y aquí sostiene que la conciencia es el centro de la irradiación de la vida moral que brota de la intentió o consensus animi. Este es el factor primario y el fundamento de la vida moral, y también lo que sirve para calificar las acciones como buenas o malas. Abelardo dice que no puede llamarse pecado al deseo de hacer lo que no es lícito, sino más bien al consentir a la voluntad y al deseo. Asimismo distingue el plano de los instintos del plano de lo consiente y racional. El primero, está constituido por los impulsos, los deseos naturales, es previo a la moral. El segundo, constituido por la iniciativa del sujeto y por lo tanto por sus intenciones y propósitos, es el propiamente moral. Por eso, “no es pecado desear una mujer, sino consentir ese deseo y la concupiscencia, no es pecado la unión sexual sino que es y se condena el consentimiento al deseo”.

La acentuación del elemento como factor determinante de la vida moral, posee para Abelardo un triple objetivo. El primero consiste en la necesidad de interiorizar la vida moral que a su parecer reside en el alma en cuyo interior, antes de que se patentice en actos específicos, se lleva a cabo en el bien o en el mal. El segundo, es la convicción de que nuestro cuerpo no se haya estructuralmente corrompido por la concupiscencia, ni está revestido por la inevitable presencia del mal, del cual habría que liberarse a través del menosprecio de la vida terrenal. Las estructuras corpóreas, las inclinaciones o pasiones humanas no son pecaminosas de por sí sino como consecuencia de una adhesión voluntaria a sus solicitaciones. El tercero, es el de oponerse a la extendida costumbre tanto entonces como ahora de emitir juicios fáciles y perentorios sobre la vida del prójimo, sin tratar de conocer cuáles son sus fines y sus propósitos. Abelardo dice que los hombres juzgan acerca de lo que se manifiesta y no de lo que se les oculta, sin tener en cuenta tanto el reato de la culpa como el efecto de la acción. Sólo Dios examina la culpa con juicio perfecto

Fe y Razón  en Pedro Abelardo

 Pedro Abelardo filósofo escolástico “sometió a un examen preciso la relación “ratio” y “fides.” Para la comprensión de ambas, se debe tener en cuenta la afirmación que hizo Abelardo sobre la razón como aquella que permite al hombre “comprender lo que dice y puede explicar su fe racionalmente, juzgarla y distinguirla de su desfiguración”, es decir, que tenga la facultad de distinguir lo verdadero de lo falso; y por lo tanto  pueda interiorizarla. Es  una fe que necesita sólo de  un esfuerzo racional comprensible.
En este sentido, Abelardo valora la razón como “medio de la posibilidad, en sí limitada, de  la exposición de la fe.” Utiliza la dialéctica como medio para enseñar a discernir las causas que inducen el comportamiento de los hombres (sea bueno o malo), lo que significa  que la fe depende únicamente de la actitud voluntaria del hombre y del empleo que éste le dé a los recursos dialecticos para la exposición y la elucidación de los misterios de la fe.
Ahora bien, abordando nuevamente la fe se puede decir de ésta que por ser algo que proviene del interior de cada ser humano no puede comunicarse porque es algo indecible, es un impulso hacia Dios, un impulso del alma y del cuerpo por creer en algo que  no es inteligible para nuestros sentidos. De aquí que   las dos funciones de la razón sean “llevar al creyente al “intellectus” y la de defender hacia afuera contra los no creyentes y herejes la “fides christiana.” Por consiguiente, desde Pedro Abelardo no se puede hablar de una separación entre fe y razón porque es necesaria la razón para defender y exponer  la fe.

CRITICA


“la razón permite al hombre comprender lo que dice y puede explicar su fe racionalmente, juzgarla y distinguirla de su desfiguración”

Una mirada a la historia nos permite observar lo transcendental que ha sido para el ser humano tener fe. Ciertamente la fe es un fenómeno universal sea cual sea el dios que se venere.
El que aplica la fe de forma virtuosa es el que está en camino de ser sabio, porque sabe cómo cumplir con los objetivos que le han marcado y que él mismo está conforme y profundamente convencido de ello.
Solo que el
mayor error de esta descripción, es que FE, no solo puede existir en los cristianos, porque la fe es una virtud que significa confiar en algo, porque cualquiera puede tener fe sobre algo diferente a Dios Por eso su importancia, su expresión y sus consecuencias son distintas, según los pueblos.  Para  sintetizar la  expresión  hemos tomado  como referente a PEDRO ABELARDO,  por el empleo exagerado que le da a la explicación racional de la fe, al manifestar que  el hombre  necesita hacer un reconocimiento racional de la fe  para que no actué  por simple tradición. Por estas  razones es verdad que existe un conflicto entre estas posturas respecto al objeto de conocimiento. Pero ¿qué sería del género humano sin la ciencia y la fe? Un mundo de pura ciencia robotizaría la vida social y los paradigmas no existirían; un mundo de pura fe, se reduciría a la creencia en puros mitos. Por lo tanto no hay que ser ortodoxos en cuanto al conflicto entre ellas, tanto la ciencia como la religión cumplen en nuestro mundo un objetivo determinado: una la comprobación de hechos para el progreso humano y la otra, la integridad del ser humano con una esperanza mejor de vida.









Filosofía Medieval y Renacimiento. Preguntas de control de lectura.

1)    Escribe 3 características de la filosofía patrística

·         No solo quería referenciarse  en las sagradas escrituras “La Biblia” si no, que mediante la filosofía conocerían, comprenderían y le darían mejor racionamiento a la fe
·         Defendía la teología cristiana frente a otras religiones paganas.
·         Se basaba cierta parte en la filosofía para fundamentar los dogmas y/o creencias cristianas

2)    Cómo refuta Agustín el escepticismo

Como refuta Agustín el escepticismo.
San Agustín  refuta el escepticismo replicando que existe la posibilidad de la verdad. De manera que Agustín busca el prototipo de la verdad en las verdades matemáticas. Además encuentra lo que en otros casos debe ser verdad para todo espíritu racional a saber (Las reglas, ideas y normas)
San Agustín refuta el escepticismo, poniendo a favor la verdad y no tanto la duda, es decir: que la verdad si existe, solo que si se quiere, se puede dudar, lo cual si existiría la verdad, porque de todo se puede o se quiere dudar menos de la misma.
 Contradiciendo lo que los escépticos creen que es, la verdad  no existe porque siempre habrá dudas lo que no levaría a un buen conocimiento.

3)    Escribe 4 tesis relacionadas con las definiciones b, c, d, e; respectivamente (una por cada concepto)

·         Dios: dios es la verdad por que participa en un todo, y el todo es él.
·         Creación:   todo lo existente se deriva a partir de un Dios. 
·         El alma: el alma  va arraigada al cuerpo, y a la vez el cuerpo es el alma.
·         El bien: el bien es una idea que siempre será  eterno.

 4)    ¿Qué es el escolasticismo?

Fue un movimiento  relacionado con la escolástica que intento utilizar la razón natural humana, para comprender el contenido sobrenatural  de la revelación cristiana es decir como “Dios se ha dado a conocer al hombre así como las verdades pertinentes a sí mismo”.

5)    Escribe 5 aspectos del escolasticismo

·         El escolasticismo tenía que ser usual o común para ser aceptado de un modo general por todos
·         El escolasticismo no se preocupaba por generar nuevas ideas, ni conocer nuevos hechos.
·         El escolasticismo quería integrar el conocimiento adquirido  poniéndolo  en diferentes puntos de vista tales como: en la forma del razonamiento griego, y en la revelación cristiana
·          Su convicción de la armonía fundamental entre razón y revelación.
·         . El uso de la lógica y el vocabulario filosófico de Aristóteles en la enseñanza.
·         enseñar un texto por medio de un comentario de alguna autoridad aceptada
·         Los primeros escolásticos empezaron asumiendo como ortodoxia intelectual el contenido de los textos que estaban comentando.

6)    Escribe cuales fueron los filósofos de la escolástica
1.    San Anselmo
2.    Pedro Abelardo
3.    Roscelino
4.    Maimonides
5.    San Alberto magno
6.    Roger bacon
7.    Guillermo de ockam
8.    Duns escoto juan
9.    Santo tomas de Aquino

7)    Escribe 4 tesis del pensamiento de Juan Escoto Eriúgena
·         Eriúgena afirma en sus escritos que no existe nada semejante a la condenación, como se cree con forme a la tradición.
·         Eriúgena afirma que todos los seres humanos se transformaran por igual en espíritus puros. 
·         Eriúgena afirma también que la razón no necesita ser sancionada por la autoridad, más bien al contrario, la razón en sí misma es la base de la autoridad.
·         Eriúgena escribió una obra en la que negaba la presencia de cristo en la eucaristía.

8)    Explica en qué consiste el argumento ontológico de San Anselmo

San Anselmo en el monasterio, logro gran prestigio por su bondad y sus conocimientos los monjes le apoyaron para que pusiera por escrito las meditaciones en las que él basaba sus enseñanzas, siendo así redacto monologium (1077), allí presentaba a Dios como el ser más supremo e investigaba sobre sus atributos. Sostenía que incluso quienes dudaban de la existencia de Dios, deducían que Dios es un ser del que no se puede pensar  algo más grande y así llegando a concluir que Dios existe. 
En esto consistía el argumento de san Anselmo quien afirmaba la la existencia de Dios sin importar las contradicciones que a este le hicieran.


9)    Escribe 3 tesis sobre el pensamiento de Pedro Abelardo

  • Abelardo asegura que para llegar a una verdad es necesaria una previa crítica de nuestros conocimientos aplicando allí la duda.
  • Abelardo dice que el verdadero conocimiento es proporcionado por los sentidos y la imaginación.
  • Abelardo afirma que la verdad debe alcanzarse sopesando con rigor todos los aspectos de una cuestión.

10) Escribe 3 tesis sobre el pensamiento de Averroes 

·         Averroes dice que el alma universal humana, emana del alma universal unificada.
·         Averroes afirmaba que el mundo no tiene principio.
·         Averroes afirma que Dios es aquel que transforma lo potencial en lo real.

11) Escribe 3 tesis sobre el pensamiento de Maimonedes
·         Maimónides escribió sobre la lógica, matemáticas y la astronomía
·         Maimónides formulo los trece artículos de f, uno de los diversos credos a los que numerosos judíos ortodoxos todavía se aferran.
·          Maimónides intenta armonizar fe y razón conciliando los dogmas del judaísmo rabínico con el racionalismo de la filosofía aristotélica, incluye elementos de neoplatonismo.

13) Escribe 6 tesis sobre el pensamiento de Tomás de Aquino


·         Tomas de Aquino fue tan exitoso que decidieron que el fuera la base de la enseñanza en todas las escuelas católicas.
·         La filosofía tomista es la guía más segura para la doctrina católica y desaprobada toda desviación de ella.
·         El tomismo permanece en una escuela importante en el pensamiento contemporáneo.
·         Tomas de Aquino organizo el conocimiento de su tiempo y lo puso al servicio de su fe.
·         Tomas de Aquino hacia un esfuerzo para conciliar fe con intelecto, creo una síntesis filosófica de las obras y enseñanzas de Aristóteles y otros sabios. Esta síntesis la llevo en la línea de la biblia y la doctrina católica.
·         Tomas de Aquino insistía en que las verdades de la fe y las propias de la experiencia sensible así como las presentadas por Aristóteles  son compatibles y complementarias.

14) Escribe 5 tesis del pensamiento de Juan Duns Escoto
La esencia de lo creado es amor que viene de Dios. Pero el amor divino es ordenadísimo por antonomasia: "ordenatissime volens". En el que se conjugan y articulan plenamente entendimiento o racionalidad y querer. "En primer lugar Dios se ama a sí mismo", escribe Escoto, porque su amor se dirige ante todo al bien sumo que es él. Refiriéndose a todos los seres humanos dice la Escritura: "Nadie aborrece jamás su propio cuerpo, sino que lo mantiene y lo cuida" (Ef 5,29). Considerado desde la pura razón o filosofía Dios está esencial y solamente relacionado consigo mismo. En realidad no hay nada fuera de él que le cautive o pueda hacérsele necesario para ser. Dios no tiene necesidad de creaturas y no puede ser movido desde fuera de sí, como por necesidad u obligación impuesta por determinadas contingencias o vicisitudes de estas. Al revés, el Dios que apropiada y justamente se ama a sí mismo, se constituye como en un imán o un sol, que en la polaridad inigualable de su energía atrae a sí y pone todo en torno suyo, cual condición de su existencia y realización.
Amor divino en la Trinidad

El mismo hecho de la Trinidad de personas: "tres personas distintas" y la unicidad y exclusividad de su ser divino: "un solo Dios no más" (monoteísmo), hablan de su plenitud intrínseca, 'ad intra'. Esto es, el esencialmente 'otro'; el Altísimo y sumo Dios al que se refiere repetidamente Francisco de Asís. Los teólogos nos ilustran algo de esa vida en la intimidad de Dios:
El Padre se conoce y ama perfectamente a sí mismo con toda su exuberancia y fertilidad; y tal conocimiento y amor divino se desdobla en una persona distinta. El Verbo, Logos, Palabra, concreción la más veraz y auténtica de sí mismo; segunda persona de la Santísima Trinidad. Dios Padre e Hijo así como son omnipotentes en el amor de sí: autoafirmación, lo son también en el entendimiento y afección mutua. Este, desde la eternidad es tan pujante que se desdobla en la Tercera persona: ‘animus’, amor divino personificado. Persona plena, cabal y autónoma como el Padre y el Hijo: el Espíritu Santo. Como bueno y perfecto el amor de las tres personas divinas se realiza al infinito en el mutuo conocimiento y libre donación.
Dios el Unico Absoluto - Autónomo
Su determinación en relación al mundo responde sólo entonces a un plan inteligente divino realizado a través de la libre decisión de su amor. Lo que a Dios impulsa a obrar no puede ser sino Dios mismo. En realidad:
"No existe fuera de Dios ningún bien, ningún valor para cuyo logro todo, incluso Dios resultase siendo mero medio. Un Dios que se convierte en medio para fines supuestamente superiores deja de ser Dios. De instaurarse un orden de cosas así, no se haría otra cosa que bloquear el acceso al manantial del cual brotan continuamente los poderes que posibilitan el surgimiento y preponderancia del bien" (Card. Ratzinger, 07/91).
Dice Escoto:
"Dios se ama a sí mismo. Amándose, Dios se conoce infinitamente digno de amor. Y quiere comunicar a otros su amor, no por interés indigno, sino por amor ordenado (amor puro). Así él quiere ser amado por "otro" que lo ame con el máximo amor: se entiende otro que esté fuera de sí, pero al cual esté perfectamente unido" (Reportatio Parisiensis, III Sent. Dist. 7. q.4).

Escoto ahonda en la ciencia del diseño divino del mundo y de nuestras existencias, destacando que cuando Dios por amor diseñó la creación, evidentemente la hizo conforme a sabiduría, como el infinitamente sabio y poderoso que es. Explica que Dios, previó ante todo - antes incluso que la creación -, la gracia y la gloria; a la que tiende inconteniblemente todo el fenómeno de lo creado. Antes del origen de los mundos Dios predestinó su existencia a la expansión en ellos de su gracia, vida o virtud divina; y a la gloria, esto es a entrar en la esfera de su propia plenitud y señorío universal; previendo incluso cual sería el logro más alto de aquel 'ad extra' de sí (Cf. Oscar Castillo, Cristología Fcna. Cuad.Fcns.118).Predestinación para la Gracia y la Gloria de Dios
Escoto se pone en el ángulo de quién contempla las deliberaciones de la santísima Trinidad antes de la creación y le oye decir: "hagamos al hombre a nuestra imagen", y ve todo el fenómeno del universo concebido desde entonces en el pensamiento divino (Cf. S. Mulholland, Lo Humano en la Espiritualidad de D. Escoto, Cuad. Fcnos. 104, y Gn 1,26. 3. Col 1,15ss). Deja en claro que Dios ama y procura su propia gloria en la certeza de no existir otro Dios ni otro bien más alto, y porque sabe que al ser incrementada 'ad extra' con la glorificación que le rinde el universo creatural, este por su parte obtiene su realización en la plenitud más alta que jamás aparte de ello podría obtener.

EL CONCEPTO FRANCISCANO DE DIOS

En su tiempo Francisco había aportado una mota de lucidez en relación al concepto que se tenía de Jesucristo en la teología del Pantocrator - el dominador universal tanto en el cielo como sobre la tierra -. Tras esta en realidad se enmascaraba toda clase de apetitos de conquista y ejercicio de poder en la jerarquía de la edad media; con las consecuentes luchas de cesaro-papismo, estados pontificios, feudalismo, cruzadas... Constituido en el visionario de la trascendencia y señorío sublime del Dios excelso, Francisco había podido vislumbrar y expresar mucho mejor el misterio de Dios insondable, sublime, espiritual. Su concepto y su fe 'propiamente religiosa y sobrenatural' le habían adentrado en el valor central o básico de toda vida y cultura, la razón suprema de toda religión; permitiéndole trascender la frivolidad de una religión y eclesiología autocéntrica, chauvinista o de lucro mundanal.
Escoto por su parte, llevaba el concepto de Jesucristo que se había instalado en su momento, de una impostación excesivamente funcional al beneficio del hombre, centrado en este y en la necesidad de pagar su pecado; a otra mucho más teologal o atenta al ser de Dios mismo, su gracia y su gloria.



15)  Explica el nominalismo de Ockham
Esta corriente no es fácil de caracterizar, ofreciendo la propia concepción de Ockham puntos oscuros y difícilmente expresables en pocas palabras. La manera más sencilla es la vía negativa, lo que niega esta opinión: la posición de Ockham supone la negación de todas las cuestiones que en la filosofía medieval estaban ligadas de alguna manera a la concepción platónico aristotélico-tomista de los universales. El individuo, e ser concreto, singular, se afirma como única realidad existente con todas sus consecuencias. A partir de aquí:
  • No tiene sentido la cuestión del principio de individuación (aquello que hace que una esencia -universal- se concrete en un individuo, en una existencia particular).
  • Carece igualmente de sentido la distinción esencia-existencia, materia-forma, sustancia-accidentes.
  • No hace falta el largo proceso cognoscitivo hasta llegar a la captación de lo universal.
  • Desaparecen las ideas ejemplares, calificadas como de origen no cristiano por Ockham y que, según él, lo único que hacen es limitar el poder de Dios, cuya omnipotencia absoluta es suficiente base para el contintengismo radical de todo lo creado.
  • Invalidez de las pruebas de la existencia de Dios que se apoyan también en lo universal (esencia común, relación, causalidad, perfección…)
16) En qué consiste el conocimiento intuitivo según Ockham?

·         En oposición al conocimiento intuitivo, el conocimiento abstracto no nos permite saber si una cosa que existe, existe, o si una cosa que no existe no existe.
·         Que hay tal o cual ente es una afirmación que no podemos sacar jamás de otra parte que de la experiencia.
·         "El conocimiento intuitivo es aquel en virtud del cual sabemos que una cosa es, cuando es, y que no es, cuando no es."
·         Así, el conocimiento sensible es el único cierto, cuando se trata de alcanzar las existencias. No es lícito racionalmente aceptar más entidades que aquellas que se dan en una experiencia concreta o aquellas cuya admisión es absolutamente necesaria en virtud de una experiencia concreta.

17) Qué son los universales

La existencia de los universales se postula para justificar nuestra manera de hablar acerca de los individuos. Así por ejemplo, estamos justificados en decir de una planta que "es verde", porque la planta posee el universal verde, o alternativamente porque el universal verde esta presente en la planta. Además, podemos decir de varias cosas que "son todas verdes", porque el universal verde, siendo algo distinto de las cosas, está sin embargo presente en todas ellas. Los universales, por lo tanto, tienen la particularidad de poder estar presentes en varios lugares al mismo tiempo, algo que los distingue fuertemente de los individuos.


18) En qué consiste la Navaja de Ockham

La navaja de Ockham (a veces escrito Occam u Ockam), principio de economía o principio de parsimonia (lex parsimoniae), es un principio metodológico y filosófico atribuido a Guillermo de Ockham (1280-1349), según el cual, «en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la correcta». Esto implica que, cuando dos teorías en igualdad de condiciones tienen las mismas consecuencias, la teoría más simple tiene más probabilidades de ser correcta que la compleja.
En ciencia, este principio se utiliza como una regla general para guiar a los científicos en el desarrollo de modelos teóricos, más que como un árbitro entre los modelos publicados. En el método científico, la navaja de Ockham no se considera un principio irrefutable, y ciertamente no es un resultado científico. «La explicación más simple y suficiente es la más probable, mas no necesariamente la verdadera», según el principio de Ockham. En ciertas ocasiones, la opción compleja puede ser la correcta. Su sentido es que en condiciones idénticas, sean preferidas las teorías más simples. Otra cuestión diferente serán las evidencias que apoyen la teoría. Así pues, de acuerdo con este principio, una teoría más simple pero menos correcta no debería ser preferida a una teoría más compleja pero más correcta.
Qué ha de tenerse en cuenta para medir la simplicidad, sin embargo, es una cuestión ambigua. Quizás la propuesta más conocida sea la que sugirió el mismo Ockham: cuando dos teorías tienen las mismas consecuencias, debe preferirse la teoría que postule la menor cantidad de (tipos de) entidades. Otra manera de medir la simplicidad, sin embargo, podría ser por el número de axiomas de la teoría.